Persona con ojos vendados

La intuición no se equivoca

Cuando la separación fue un hecho y el papá de mis hijas y yo dejamos de vivir juntos, caí en la cuenta de sentirme absolutamente perdida. En esos momentos, sentí que había muchos temas por atender y poca capacidad para resolver. Fue un cambio que me sacudió.
Una vez separados, mis hijas y sus actividades me hicieron darme cuenta que la vida continuaba y aunque mi cuerpo y mi mente opinaban lo contrario, había que seguir. Recuerdo que hice una lista de las cosas que tenía que investigar, pensar y resolver, las que eran urgentes y las que podían esperar. También, recuerdo escribir los acuerdos y compromisos que el papá de mis hijas y yo adquirimos juntos. Me acuerdo haber destinado un cuaderno para escribir todo lo referente al divorcio, para dar continuidad, releer e ir aterrizando ideas, inquietudes, dudas. Asimismo, escribí lo que quería lograr y de qué manera quería llegar a mi objetivo, aunque en ese momento me pareciera lejano o imposible. Ahora pienso que visualizarme a través de mis escritos fue ayudándome a confeccionar a la persona en la que me quería convertir y a la Adriana que quería recuperar. De manera paralela e incluso antes de empezar a escribir, me surgieron muchas preguntas como estas: 
 
  • ¿Por qué algo que empezó bien tiene que acabar mal?
  • ¿Por qué quedarme con sensaciones desagradables y negativas de algo que tuvo muchos momentos tan valiosos?
  • ¿Por qué desearle mal a alguien con quien compartí lo más íntimo de mi ser?
  • ¿Por qué una relación que yo consentí y de la que me llevo muchas cosas buenas tiene que terminar de manera trágica?
  • ¿Por qué involucrar a mis hijas en algo en lo que únicamente tenemos cabida su papá y yo?
  • ¿Por qué destruir la familia de mis hijas?
  • ¿Por qué envenenarles la cabeza y el corazón hablándoles mal de mi relación con su papá o, peor aún, de su papá?
  • ¿Por qué si en mi relación de pareja éramos dos, uno debía ser culpable y el otro la víctima?
 
Las respuestas a estas preguntas daban fuerza y claridad a mi idea de concebir un divorcio en armonía y con amor, distinto al que socialmente yo conocía. Mi intuición no se equivocaba. Así fue como concluí que lo que se terminó con aquella separación fue el vínculo matrimonial, la relación de pareja, el famoso marido y mujer, esposa y esposo. La relación que un día empezó con respeto, empatía, atracción, ilusión, armonía, pasión, amor, comunicación, planes, decisiones, compromiso… esa relación había llegado a su fin. 
Esta reflexión me confirmó entonces que el vínculo parental, padre y madre, personas responsables de dos niñas, esta relación continuaba porque seríamos padres para siempre. Aquí encontré un punto valiosísimo y en el que era fácil confundirme. Mi intuición me mostró que esas dos relaciones se hacían independientes a partir de la separación y la urgencia de asumirlas por separado. En aquel momento fue como tener una brújula en las manos. 

Lo que al final del día me daba paz, era que a pesar de que mi intuición me guiaba por un camino poco transitado, desconocido y socialmente poco validado, ese era el camino que me hacía sentido y el que me invitaba a lograr un divorcio con amor. Aunque el mundo tuviera un deber serdiferente, mi luz interna siempre me dijo que mis hijas, el papá de mis hijas y yo merecíamos florecer. 

4 Comentarios
  • Anónimo
    Publicado a las 11:29h, 11 julio Responder

    Hola mi querida Adri!. Lamento que hayas pasado por el terrible túnel de la separación. Como tú, habemos mujeres y hombres que no nos separamos sólo del ser amado sino de amigos, familia, a veces de los espacios que fueron nuestro refugio, proyectos y otras cosas que acompañan esa relación! Y hay quienes se aferran a esa etapa, esos recuerdos… a la persona, y otros que el dolor lo fuimos transformando en un aprendizaje constructivo. Te felicito por tu blog!! Te admiro más por tu valor para hablar de ello.

  • Adriana Jiménez
    Publicado a las 22:42h, 14 julio Responder

    ¡Hola, muchas gracias por tu comentario, lo aprecio mucho!! No me aparece tu nombre, de hecho, me apareces como anónimo. Me encantaría saber quién eres.
    Coincido contigo, para mí pasar por el túnel de la separación, como tú le llamas, me ha hecho ver la vida de otra manera. Ha sido asombroso que un episodio tan doloroso se haya transformado en aprendizaje y experiencia de vida. Por eso mi interés en compartirlo. Además, yo pienso que hoy en día el divorcio sigue teniendo un estigma negativo que lejos de ayudar perjudica a la sociedad. Otra vez gracias por compartir.

  • Joseph Arce Ayala
    Publicado a las 20:36h, 17 julio Responder

    Hola. Encontré tu blog y tú podcast reciente por el mismo motivo que tu lo abriste. Estoy buscando un guía en este proceso doloroso. Soy padre de dos niñas hermosas de tres y un año y hoy lo que me duele es el hecho de no poder continuar una vida de sueños que planeamos mi pareja y yo. Hemos llegado a la decisión de separarnos y hoy veo mi vida sombría con miedos e incertidumbre. Muchas gracias por tus palabras pues me alientan y me dan esperanza para terminar este proceso con amor. Estaré al pendiente de tus entradas en este blog. Mi nombre es Joseph. Muchas gracias.

  • Adriana Jiménez
    Publicado a las 05:48h, 31 julio Responder

    Joseph muchas gracias por compartir este comentario. Entiendo cada una de tus palabras porque lo viví, e igual que tú, sentí como si después de esa decisión no hubiera vida ni luz. Mis hijas en ese entonces tenían cinco años la mayor y seis meses la menor. Fuerte!!! Sin embargo, hoy puedo confirmar que haciendo un trabajo personal voluntario y consciente ha sido la clave para que yo comprenda el proceso, acepte, perdone y trascienda. Sería para mí un honor acompañarte en este proceso y compartir contigo mi historia. Este es mi correo si quieres escribirme adrianasan71@hotmail.com En mi opinión, buscar ayuda, buscar una luz, es una forma positiva de empezar este proceso. Felicidades porque los cuatro merecen estar bien. Ánimo y mantente positivo. El amor es el camino. Saludos

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